Capítulo V: En el cementerio
HacÃa dos dÃas de su viaje a tierras desconocidas, tiempo durante el cual han pasado muchas cosas….conflictos en Ratchet, una pequeña lucha con un Troll llamado Kratos, descubrimiento de nuevas tierras, tanto amigas como enemigas, etc. Pero quizás el hecho mas trascendental se dio hoy, tras su segunda visita a Stormwind, esta vez en hipogrifo, porque ahora que el maestro volador lo conoce ya le permite usarlos. Tathar decidió ir al anochecer a Stormwind, querÃa ver el ambiente que habÃa al anochecer, por lo que vÃa Ratchet/Booty Bay/Stormwind se persono allÃ, sin saber que encontrarÃa. Su sorpresa fue mayúscula cuando en plena plaza central se topo con un nutrido y animado grupo, formado por guerreros de todas las clases y tamaños, desde los Humanos hasta los elfos, sin olvidar a los valientes enanos, e incluso durante un breve momento hubo un gnomo. Pero lo que mas sorprendió a Tathar fue toparse allà con el gran elfo Palin, uno de los que hacia relativamente poco habÃan luchado para salvar a la madre naturaleza, batalla en la que Tathar se habÃa visto involucrado. Eso fue lo que le dio fuerzas a Tathar para acercarse, pues a los demás no los conocÃa. Tras las presentaciones muchos partieron hacia sus respectivos destinos (no sabia que viajaran tanto de noche) pero otros llegaron, entre ellos Naglfar y Tharandim a los cuales Tathar ya conocÃa de su viaje anterior. Tras un agradable rato de charla a la luz de las estrellas Palin propuso hacer una pequeña incursión, en un cementerio infestado de no-muertos para "desentumecer los músculos" propuesta que rápidamente secunde; por desgracia, Fabrizio, el humano que allà estaba, y los dos enanos tenÃan asuntos pendientes que tratar en la ciudad. Asà que, tras despedirnos de ellos, Palin y Tathar partieron al encuentro de El Azote, para lo cual primero visitaron el pueblo de Sentinel Hill, para lo cual y con la excusa de ahorrar tiempo, atravesamos una granja llena de bandidos. Tras eliminar a los que nos impedÃan el paso, nos dispusimos a llegar al pueblo. Una vez allÃ, revisamos nuestro equipo y nos dispusimos a continuar, pero Palin recibió un mensaje de Tani (ese nombre me suena no será… ¡si era ella! que casualidad) y Deimos, diciendo que estaban en Stormwind, asà que nos decidimos a volver. Cuando llegaron ya estaban esperándolos y les encanto la idea de la pequeña expedición, asà que con sus espadas bien afiladas y el carcaj lleno salieron de nuevo, esta vez seria la definitiva…. Al llegar al cementerio se encontraron con la oxidada verja tirada sobre la llevar y un ingente número de no muertos caminando entre las tumbas, era doloroso solo el hecho de verlos, asà que nos dispusimos al ataque, encordamos los arcos, desenfundamos las armas y nos lanzamos contra ellos. La lucha no fue muy larga, y en ningún momento llegamos a peligrar, pero el desafió de verdad estaba dentro de la cripta…. El hedor que desprendÃa aquel agujero infestado de no muertos, era indescriptible, pero eso no nos detuvo, con las armas en ristre descendimos, sin saber muy bien que encontrarÃamos allà abajo. El angosto túnel los condujo a una especie de cripta subterránea, llena de enormes no muertos, que no solo les doblaban en numero sino que eran el doble de fuertes que alguno de los allà presentes, pero aun asÃ, lucharon, y que lucha!! Tras un buen rato de forcejeo, magias y flechas creando un ruido estridente en la sala, esta quedó llena de cadáveres de undead, mientras que nosotros, seguÃamos intactos, quizás algún pequeño arañazo, pero nada importante. – sigamos… – dijo Palin, mientras miraba hacia el corredor situado en uno de los laterales, pero Tani ya se habÃa lanzado al interior. La situación, la misma que en la sala anterior, solo que en esta ocasion tres de ellos quedamos inconscientes, ¿el motivo? un no muerto enorme que nos pillo por la retaguardia, cuando puedieron darse cuenta ya estaba encima y de un golpe los aturdio (hay mi cabeza…¿donde estoy? ah si! en la cripta) Solo Palin habÃa aguantado el embite de esa descomunal bestia. Tras curarnos seguimos hacia delante, y pasamos por dos salas más, en iguales condiciones, sol oque sin sorpresas desagradables en esta ocasión. Al final de la ultima sala, en un recodo, una gran grieta daba paso a un túnel escavado en la tierra (mmm… este túnel… no me da buena espina). Al fondo la salida dentro de una casa en lo alto de una montaña… una casa llena de undead que no aguantaban a las visitas pesadas. La lucha con ellos fue encarnizada, el lugar era pequeño y eran bastantes por lo que el uso de los arcos rápidamente quedo rechazado, era mejor el cuerpo a cuerpo. Tathar agarro fuertemente su Staff y le asestó un golpe al más cercano a la salida mientras los demás se internaban en la casa. Tras unos minutos se hizo el silencio… (Ya esta…. no queda ni uno) la batalla habÃa terminado, habÃa sido dura pero ya habÃa acabado, ahora tocaba volver a casa, pero tras el combate ninguno tenia ganas de caminar asà que usaron sus piedras. Tras la despedida el lugar quedo desierto y silencioso, aunque el hedor a muerte caos y maldad seguirÃa impregnando el lugar una buena temporada… (Les hemos dado una gran lección *sonrÃe* hoy hemos acabado con muchos de ellos… lastima que aun queden mas)







