Viviendo tras la muerte (Capitulo I)

El sonido de unos pasos firmes y rápidos acallaban las voces y ruidos por allí donde pasaban mientras los guardias miraban temerosos a aquel ser que los producía…y la preocupación invadía sus rostros al ver su cara…su cara denotaba ira, enfado y….curiosidad.

(Esto es…es…es inaudito…. ¿como ha osado hablarme así? ¿Como se ha atrevido? Y lo mas importante… ¿Por qué no me teme? Es…es…..*aprieta los puños y al instante los relaja* es…es…curioso… ¿Cómo no me teme?…) *pensativo recuerda lo ocurrido justo unos momentos antes*

Bien Faranell….necesitamos a 3 guardias mas para hoy…

Si…si señor *se pone a trabajar*

Rabeci camina hacia los presos, con su porte altivo y lento, sin prisas, deleitándose con cada paso a sabiendas de que para aquellos humanos y enanos era el sonido de lo inevitable, el sonido del dolor, el sonido de la muerte…

Hoy…*los mira uno a uno* sufriréis….y lo haréis de una forma horrible.

Sois mi entretenimiento, mi diversión, mis experimentos, os torturare de las formas más dolorosas y crueles…

¿Qu..que…que es…lo que queréis? - tubo la valentía de preguntar un humano-.

¿querer? *ríe cruel* nada que vosotros, pequeños seres podáis ofrecerme….tan solo goce….disfrute….y lo obtendré viendo retorceros de dolor….Solo quería que lo supierais..*sonríe cruel*

*Con pasos lentos sale al laboratorio dispuesto a empezar su jornada*

humm? ¿Quiénes sois vosotros? *mira inquisitivamente a los recién llegados*

Mi señor, esta hermana deseaba veros….

(Otro adulador…solo veo cobardes….temerosos de mi…tanta reverencia…es casi mas insolente que el hecho de mostrarse digno…saben que se que lo hacen por miedo…que me temen…que no me valoran como sus bípedas lenguas me intentan hacer creer…y aun así…ahí esta…otro hermano mas doblando el espinazo ante mi…temeroso de ser presa de mis torturas…de mis juegos…. de mi…) *lentamente su mirada vago entre ambos forsakens, valorándolos, intentando obtener un juicio sobre ellos, y con el Forsaken humano lo logro…era sencillo, la inmensa mayoría eran como el…desdeñables…pero ella….esa Gurthdorei…*

(Aun no entiendo ese porte que mostraba….no solo acataba su destino…sino que….le gustaba….por como hablaba amaría a Sylvannas si los forsakens tuviésemos esa capacidad…) Agita la cabeza volviendo a sus recuerdos, analizando la situación mientras camina en dirección a la sala de audiencias de Sylvannas

El joven Forsaken seguía hablando, sus ropajes denotaban que hacia ya algún tiempo que había despertado, pues no eran los que solían tener los maltrechos recién levantados, aunque no eran de mucha mejor calidad. humm. Lo mira severamente pensativo por un segundo volviendo a enfocar con un suave movimiento a la Forsaken que deseaba verlo. (A este Forsaken ya lo he visto en otra ocasión… ¿Cómo era su nombre? Ah si… Daenor…) ni siquiera escucha sus palabras, su atención permanece centrada en la nueva adquisición de su señora.

Bien…puedes retirarte hermano…

Si..si señor – sale haciendo reverencias

(Aun me extraña que no se matara al subir las escaleras reverenciándome… ¡ah cierto! Ya estaba muerto…que cabeza la mía) *sonríe con una extraña mueca de crueldad y divertimento*

*La mira de arriba abajo, evaluándola, sopesando su aguante, su capacidad…su estado.*

Su cuerpo no era gran cosa, aun parecía demasiado vivo, poco sufrido, carecía de esa característica tan propia de los no muertos, no transmitía muerte sino…esperanza, durante algún tiempo seria la envidia de muchas forsakens, pues aun siendo un pequeño sacrificio en comparación a lo recibido, muchos forsakens, sobretodo mujeres, extrañaban la viveza que su cuerpo demostraba antes de su paso a la eternidad. Era un detalle tan nimio, pero a la vez algo tan importante, que Rabeci no podía dejar de admirar ese cuerpo, aquel, que en un primero momento no le pareció gran cosa, intentando desdeñarlo, pero que le impedía apartar su mirada de el, evaluándolo, absorbiendo los detalles que aquella maltrecha túnica dejaba a la vista y sopesando aquellos que ocultaría.

Pero no eran precisamente su forma lo que mas le llamaba la atención, al fin y al cabo solo era carne, algo insulso para el, algo que podía conseguir solo chasqueando los dedos, disponer físicamente de ella era algo que no resultaba difícil, obedecería cualquier designio de su señora, y Sylvannas, no pondría objeción si Rabeci hubiese pedido esa gracia. Pero no, no deseaba eso… ¿O quizás si? No, lo que realmente deseaba era poseer, conseguir aquello que ella no mostraba, que no dejaba ver la luz, que ocultaba dentro de si, negándose a mostrar; pero cometía un fallo, aquel deseo, aquella determinación, aquella altivez tan propia de los antiguos Elfos se vislumbraba a través de su rostro, en especial de sus ojos… Era alguien con carácter, obcecada hasta la saciedad como descubriría con el paso del tiempo, pero a la vez alguien inteligente, pues así lo demostraba la chispa que alumbraba la profundidad de sus ojos, y eso, era lo que Rabeci deseaba poseer… su esencia…

Ese rictus de serenidad que reflejaba su rostro, manteniendo el miedo lejos de el, desafiándolo, pidiendo ser dominada, pero a la vez…negándose a ello…al menos por el momento… (¿Cómo podía no temerme? ¿Por que osó no someterse a mi?)

Rabeci pasa junto a un Forsaken y sin mediar palabra lo empuja apartándolo de su camino sin preocuparle en medida alguna que caiga o no al río de residuos tóxicos, sabe que aunque así suceda…ese Forsaken no osara mediar palabra alguna en su contra ni siquiera dejara de reverenciarlo.

(Dicen los grandes sabios que “Las cadenas de la esclavitud atan solamente las manos: es la mente la que hace al ser libre o esclavo.” Y tienen razón, podría someter su cuerpo con facilidad pero se que su mente seguiría sin aceptarme, sin pertenecerme…es su bastión….y me intriga encontrar a alguien que muestra esa osadía a enfrentarse a mi, esa altivez nada desdeñable aunque no le demostrase mi desconcierto, mi sorpresa, mi… curiosidad…)

Y allí seguía ella, provocándome, buscando que yo saltase, poniéndome a prueba o al menos eso intentaba…pero no me preocupaba tan solo…me sorprendía…. Se negó a jurarme lealtad a mi, dijo que solo lo haría a Sylvannas, no me importaba, tan solo era una prueba mas de su adoración hacia Mi Dama, me hubiese decepcionado si accediese, pero me molestaba su insolencia, su…altivez.

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